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BALONMANO | EL EQUIPO AFRICANO AFINÓ LA DEFENSA EN LA SEGUNDA MITAD, EN LA QUE NAUFRAGÓ LA SELECCIÓN LOCAL

BILBAO – La selección de Euskadi de balonmano debatió el poder de Túnez de tú a tú en el duelo disputado ayer en Lasesarre. La cancha de Barakaldo contempló las dos velocidades del combinado africano, que se encuentra preparando el Campeonato del Mundo del mes que viene, y la batalla del bloque dirigido por Aitor Etxaburu, capaz de dominar la primera mitad casi por completo.

Aun así, la segunda parte, en la que Túnez afinó la defensa, invocando a una mayor agresividad y un ritmo alto, desniveló la balanza para los visitantes por un apretado 25-28.

El acierto de Missaoui en portería -llegó al 75% de efectividad y acabó con un 60%- tras el paso por vestuarios y la eficacia de Boughanmi -ocho goles-, Sanai -siete goles- y Bannaour -seis goles- fueron claves del triunfo tunecino.

Las dos selecciones llegaron al ecuador del encuentro disputado en Lasesarre con un empate en el marcador (17-17)

Aun así, bajo el mando de Erik Balenziaga y la eficacia de Pablo Paredes, el descorche fue para la tricolor. La velocidad del central guipuzcoano de Anaitasuna y la dinamita desde los nueve metros del tallo del Balonmano Sinfín pusieron en ventaja al combinado de Aitor Etxaburu.

De hecho, el luminoso fue local prácticamente en toda la primera mitad, alcanzando diferencias de hasta tres tantos. Aun así, pasados los 20 minutos de juego, Túnez comenzó a recoger los frutos de los yerros vascos. Así, al ecuador llegaron 17-17.

La segunda parte cambió el guion. Los mundialistas apretaron los dientes y el combinado local naufragó.

La defensa tunecina se afinó y las pérdidas en ataque lastraron al equipo vasco, que estuvo cerca de diez minutos sin anotar. Tras el empate a 19, los africanos se escaparon al 19-24 y pusieron velocidad de crucero. Missaoui dio un recital en la portería y sus tiradores cumplieron.