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BALONMANO: EL AIALA ZARAUTZ CELEBRA UN ÉXITO INESPERADO, PERO QUE TIENE MUCHO TRABAJO DETRÁS
El Aiala Zarautz será la próxima temporada uno de los catorce equipos que competirán en la División de Honor femenina. Un éxito rotundo, una gesta impensable pero que ha ido cogiendo forma a lo largo de la temporada para culminarse de forma brillante el pasado sábado gracias al triunfo logrado en Oviedo contra La Rioja por 26-24. Un curso mágico que sirve para que el club zarauztarra regrese a la elite estatal 32 temporadas después de la 1983-84, única campaña en la que se codeó con los más grandes.
Martin Larrañaga, usurbildarra de 32 años, es uno de los grandes artífices del ascenso. Después de dos temporadas como segundo entrenador en el Bera Bera, la primera con Reyes Karrere y la segunda con Imanol Álvarez, el pasado verano fichó por el Aiala Zarautz. “Cuando me llamaron, me dijeron que querían que el equipo disfrutara, que llevaba años quedándose en tierra de nadie en División de Honor Plata y que querían darle un impulso. Darle vidilla al equipo. Y mira si le hemos dado vidilla. Se nos ha ido de madre”, cuenta el propio Larrañaga, que ayer había pedido libre en el trabajo, consciente de que iba a tener que atender múltiples compromisos. “Lo estoy asimilando aún, me está costando. Ayer (por el domingo) me daba un poco de pena haber perdido la final contra el Oviedo, porque no siempre se consigue un título, pero cuando llegamos a Zarautz y vimos el recibimiento pensamos: La que hemos liado. Hemos hecho disfrutar a mucha gente. Es una satisfacción que no tiene nombre”.
El Aiala Zarautz ha completado una temporada impecable. En la fase regular fue segundo de su grupo por detrás de La Rioja con un balance de quince triunfos, dos empates y una derrota, lo que le dio acceso a la fase de ascenso que organizó el propio club guipuzcoano. En ella ganó a sus tres rivales -UCAM Murcia, Tenerife y Oviedo-, clasificándose para la Final a Cuatro definitiva que albergó la ciudad asturiana este pasado fin de semana. Allí se la jugaba en un partido ante La Rioja y ganó.
“No podíamos imaginar algo así”, admite Larrañaga. “Hemos ido poco a poco y nos hemos plantado en el último partido de la temporada. Un éxito tremendo. Peldaño a peldaño hemos subido toda la escalera”.
UN VESTUARIO EJEMPLAR El técnico usurbildarra habla maravillas de sus jugadoras: “Veía al equipo capaz de hacer algo bueno. Es que es un grupo con una disponibilidad y unas ganas de hacerlo bien y de entrenar que no he visto en mi vida. Es muy fácil entrenarlas. Cogían todos los conceptos durante la semana y el fin de semana lo que habíamos entrenado salía. Las jugadoras se lo iban creyendo. Y hemos hecho un trabajo grande en el plano físico y en la preparación de partidos. Igual teníamos menos nivel técnico y táctico que otros equipos, pero con ganas, buena preparación y un buen físico hemos sacado los partidos”.
Tanto en la fase de ascenso celebrada en Zarautz como en el partido definitivo en Oviedo, el Aiala ha sido capaz de sacar adelante partidos muy igualados, de cara o cruz: “Hemos jugado a cara de perro varios partidos, incluso haciendo remontadas, y ha salido bien. El equipo tiene hambre de victoria y capacidad de sufrimiento. Cuando las rivales empezaban a decaer, nosotras nos hacíamos grandes”.
El conjunto zarauztarra no partía entre los candidatos al ascenso, ya que había clubes con plantillas diseñadas para subir, como el propio La Rioja: “Veías equipos en principios superiores a nosotros, pero en deporte uno más uno no es siempre dos. Por ejemplo en La Rioja estaba Jessica Nogales, una chica que ha jugado en División de Honor. En la primera acción el sábado contra nosotras hizo una finta y marcó un golazo. Las chicas tenían cara de cómo vamos a parar a esta. Pero les dije: Lo ha hecho una vez, a ver si lo hace 20. Si tienes un grupo comprometido como el nuestro… Además, somos un equipo que varía mucho en ataque, no es fácil jugar contra nosotras”.
Larrañaga ha aplicado al frente del Aiala la experiencia acumulada en las filas del Bera Bera: “Tuve la suerte de estar con Reyes Karrere e Imanol Álvarez, he aprendido una burrada de los dos porque son muy diferentes. Y jugadoras muy grandes como Eider Rubio, que te explican cosas. Aprendes mucho. Todo eso vas acumulando y lo aplicas, te acuerdas de lo que has hecho”. El premio para el usurbildarra será dirigir a un equipo en la elite: “No soy consciente, estamos muy ilusionados”.
La presidenta, Inma Sáenz de Santamaría, destaca también la figura de Martin Larrañaga: “Contactar con él fue todo un acierto. Es muy trabajador y nos ha dado un punto de profesionalidad clave. Todas han hecho piña con él, es algo que hemos ido valorando día a día. Hemos ido creciendo poco a poco”. Sáenz también tuvo ayer un día repleto de llamadas. Su emoción era grande: “Son muchos años trabajando desde la sombra. Es difícil de explicar. Mucha alegría. Jugar en Oviedo con 300 aficionados fue increíble. Resultó emocionante”.
UN CLUB DE CANTERA Esta legazpiarra pero residente en Zarautz lleva diez años al frente de un club cuya seña de identidad es la cantera. “Hay mucha gente que lleva muchos años trabajando con la base. Tenemos 31 equipos (16 femeninos y 15 masculinos) y 500 licencias, creo que los que más de España junto con el Alcobendas y el Granollers. Es una tradición que se va transmitiendo. Los chavales empiezan en los centros escolares de Zarautz, siguen con nosotros y van a ver a los mayores. El pabellón se llena con nosotras y con el Amenabar, que está teniendo un año complicado. Ves eso y piensas que merece la pena. Ese es el trabajo que hay que hacer, empezar desde la base”.
Para la presidenta, “hacer la fase de ascenso en Zarautz ya fue increíble”. En ese momento el ascenso estaba cerca, a cuatro partidos, pero parecía muy lejano, casi inaccesible: “Pero la ganamos y nos vimos a un partido de la gloria. Hasta que llegó el partido en Oviedo fueron quince días muy intensos. Ganar el sábado fue como un final feliz a ese trabajo de tanto tiempo. Fue emocionante cómo lo volvieron a vivir esas veteranas que subieron hace 32 años, algunas son muy cercanas a mí y han estado en la directiva”.
Ese trabajo de cantera se refleja en el primer equipo, donde todas las jugadoras han pasado por diversas categorías del club. “Hay una de Eibar, pero que lleva muchos años en el equipo, y estoy yo que soy de Usurbil”, explica Martin Larrañaga. “Es un equipo 100% de cantera, de gente que lleva toda la vida en el club. Sienten mucho los colores, y defender lo tuyo siempre te da un extra”. Además, es una plantilla joven: “Hay una jugadora de 30 años, cuatro de 26 y las demás 23 o menos”. También el técnico es muy joven: “La última vez que estuvo el Zarautz en División de Honor nací yo. Pero hemos sido muy maduros, sabiendo jugar y creyendo en lo que hacíamos. Las cosas han salido”. A la lista de méritos hay que añadir el hecho de que las jugadoras son amateurs, es decir, no cobran un euro por jugar.
“NO QUEREMOS SUBIR Y BAJAR” Sin apenas digerir el éxito, toca ya pensar en ese ilusionante futuro. El club tiene mucho trabajo por delante, empezando por la cuestión económica. “Todavía no hemos hecho cálculos. Económicamente, por parte de la Diputación tendremos un poco más de ayuda. Aún no me he asustado mucho, igual porque estoy eufórica y dentro de quince días estoy temblando. Este año la afición se ha volcado y en el polideportivo ha habido publicidad. Espero que siga siendo así. No estoy preocupada”, comenta Sáenz de Santamaría.
La plantilla tendrá algún refuerzo: “Vamos a intentar hacer un equipo competitivo pero sin perder el rumbo. El Bera Bera marca la diferencia en Gipuzkoa. Somos conscientes de que vamos a necesitar algún refuerzo, pero Martin mira primero en casa y trata de sacar máxima rentabilidad a la gente que tenemos. Sabemos que si fichamos a alguien de fuera hay que ponerle casa y y darle algo de dinero, pero tampoco se pueden hacer diferencias entre unas que cobran mucho y otras que no cobran nada. En este club todas somos iguales”. La presidenta no quiere que la alegría dure un solo año: “Somos lo que somos, queremos seguir arriba, no queremos subir y bajar. Queremos mantenernos porque cuesta mucho llegar aquí. Vamos a trabajar con cabeza”.
Larrañaga sabe que será un curso complicado, aunque “bonito”: “Esta temporada ha ido todo muy bien, y el año que viene cada partido será muy difícil, a ver cómo gestionamos eso, perder partidos y salir vivos anímicamente de algunos choques que van a ser muy difíciles. Y en casa con el público trataremos de dar la mejor imagen. Disfrutar y tratar de hacer disfrutar a nuestra afición. Van a pasar por aquí jugadoras que luego estarán en los Juegos Olímpicos. Puede ser muy bonito”. Le toca ahora al usurbildarra hacer la plantilla: “Habrá más viajes y será más exigente para las jugadoras. Espero que el grupo siga como premio. De aquí a que empiece la temporada seguro que surgirán mil cosas que habrá que solventar, pero lo haremos con trabajo e ilusión”.
La estrella del Aiala es Andrea Zaldua, una jugadora que en principio pertenece al Bera Bera de cara al próximo curso y que, de hecho, ya entrena dos veces por semana con el equipo de Montse Puche. Su situación es algo que quiere solucionar el conjunto zarauztarra: “No sé qué pasará con esta jugadora, jugar arriba con el equipo de casa será un aliciente para ella. Tenemos que hablarlo. En cuanto a la plantilla, Martin va a marcar las pautas y nosotros le ayudaremos. Ahora podemos ofrecer el aliciente de jugar en División de Honor”, dice Sáenz de Santamaría, convencida de que en la elite “hay sitio para que convivan el Bera Bera y el Zarautz”.
LA TEMPORADA
Solo dos derrotas. De los 18 partidos de la fase regular, el Aiala ganó 15, empató dos y perdió uno, ante La Rioja. Fue segundo y se clasificó para la fase de ascenso que se jugó en Zarautz. En su cancha superó a UCAM Murcia, Oviedo y Tenerife y logró así meterse en la Final a Cuatro definitiva, en la que los ganadores de las semifinales lograban subir a División de Honor. Las guipuzcoanas lograron el objetivo superando a La Rioja y luego cayeron en la final frente al Oviedo.
