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El Viveros Herol Nava se deja dos importantes puntos tras verse incapaz de superar a un Amenábar Zarautz que sabe manejar mejor la presión del partido
Simón García se eleva en el lanzamiento sobre la defensa del Zarautz. / AMADOR MARUGÁN
En Nava de la Asunción están acostumbrados a que las alegrías lleguen con cuentagotas, y las tristezas aparezcan a chorro. Pero lo que llegó ayer en el frontón navero fue un tremendo jarro de agua fría sobre las aspiraciones de permanencia del equipo segoviano, que perdió ante el Amenábar Zarautz, víctima de la presión que llevó a cometer más errores que un contrario que se encontró con la soberana actuación de su guardameta Julen de Carlos, y siempre tuvo claro cómo hacer daño a la defensa local.
El inicio del partido fue todo un espejismo, porque el Viveros Herol, aprovechando los nervios iniciales de los jugadores del Zarautz, se colocó en poco más de cinco minutos con un increíble 5-1 a base de aprovechar los intentos de penetración por el centro del conjunto visitante, que cuando quiso darse cuenta estaba recibiendo la reprimenda de su técnico Iosu Balenciaga, que no dudó en parar el partido para recordar a sus jugadores lo que debían hacer.
Y vaya si se lo recordó, porque bastó con que el extraordinariamente rápido Míkel Iraeta cogiera las riendas del equipo en la posición de central para que en otro abrir y cerrar de ojos el Amenábar devolviera el parcial al Viveros Herol Nava, con un 0-5 en otros cinco minutos que no solo devolvió la igualdad al electrónico, sino que, como se pudo comprobar a lo largo del encuentro, endosó toda la presión de la victoria a los jugadores naveros, que en el ataque estático chocaban una y otra vez ante la dura defensa vasca, que ya recibió tres exclusiones en la primera parte. Y cuando ésta se superaba, los remates se estrellaban frente a Julen de Carlos.
El portero del Zarautz no solo leyó perfectamente los lanzamientos en juego de los segovianos, sino que también los desesperó desde los siete metros. Hasta en tres ocasiones el Viveros Herol tuvo que cambiar de lanzador para conseguir elevar su porcentaje, pero que en un partido tan igualado como se esperaba no seas capaz de meter tres de tus lanzamientos de siete metros, mientras que el oponente hace pleno, termina por hacer mella, como hizo en el conjunto de casa con el paso de los minutos.
El Amenábar Zarautz cogió las riendas de un partido que durante los primeros minutos fue un caballo desbocado, para ir poco a poco llevándoselo a su terreno, con un ataque de lo más simple, ya que Iraeta atraía a los defensores locales con sus fintas hacia el lado fuerte, y cuando llegaba el desequilibrio por las alas, los extremos machacaban una y otra vez el marco que Alberto Miranda defendió en los primeros minutos, con David de Diego dándole el relevo.
Aún así, los locales se sujetaban en el partido, más a base de acciones individuales que de un juego de conjunto efectivo. Guille Campillo marcaba un gol desde los diez metros, Bruno recogía un balón desde el extremo y lograba otro en difícil posición… pero lo cierto era que el Viveros Herol le faltaba claridad en la ofensiva, por más que al descanso llegara solo un gol por detrás de su oponente (12-13), que se permitió el lujo de mantener el tipo en todas las inferioridades.
La segunda parte se inició de manera esperanzadora para los locales, puesto que la exclusión de Atorrasagasti le dio la oportunidad al equipo de avanzar en el marcador, pasando a dominar por 14-13. Pero bastó con que Julen de Carlos volviera a amargar la tarde a los locales, rechazando un lanzamiento de siete metros a Darío Ajo, para que el partido volviera a cambiar de signo.
Mientras una portería, la del Zarautz, parecía cada vez más pequeña, la del Viveros Herol Nava se hacía a cada jugada más grande para los visitantes, que además contaban con la suerte de cara, puesto que los rechaces siempre les eran favorables. Así consiguieron mantenerse en todo momento por delante en el electrónico, ante un Viveros Herol que jugaba demasiado a ráfagas, encontrándose una diferencia de tres goles que era capaz de reducir hasta solamente uno, pero volviendo a sufrir de nuevo los embates de un equipo vasco que siempre encontraba soluciones a sus problemas ofensivos.
En la mayoría de las ocasiones esa solución tuvo un nombre: el de Ánder Torriko, que ante el 5:1 que colocó Senovilla fue buscando el espacio en la defensa navera hasta que lo terminó encontrando. En cada ocasión que el Viveros Herol llegaba a situarse a un solo gol de igualar el partido, incluso con el Zarautz en inferioridad, siempre aparecía el brazo salvador de Torriko, o el de Eneko Goenaga, para salvar la situación complicada.
Así se llegó a los últimos tres minutos con la desventaja de tres goles (/23-26) que hacía imposible la remontada. Aún así, los naveros llegaron con el último aliento al 25-26, y a escasos segundos del final, Miranda sacó una bola… que acabó en manos de Goenaga, quien marcó el definitivo 25-27 que pone la permanencia un poco más difícil para el Viveros Herol Nava. Se ha perdido la primera final, pero quedan otras tres para salvar la categoría, y es de sobra conocido que en Nava gustan de hacer gestas.
| V. Herol Nava:25 – Zarautz:27 | |
| V. Herol Nava: Alberto Miranda Carlos Domínguez Ismael Juárez (2) Daniel Simón Guillermo Campillo (1) Bruno Vírseda (4) Darío Ajo (8) Julián Rasero Carlos Villagrán (6) Ismael Villagrán Simón García (1) Alberto Camino (2) Darío Ajo Martín Pablo Rodríguez (1) Jorge Maestro |
Zarautz: Julen De Carlos Julen Aguirregomezcorta Josu Míkel Atorrasagasti (1) Míkel Beristain (1) Íñigo Etxániz (1) Ánder Gárate Míkel Iraeta (6) Asier Iztueta Josu Lertxundi Míkel Martínez Xabat Olaizola (4) Jurgi Ondarra (2) Paulo Ostolaza Ánder Torriko (7) Eneko Goenaga (5) |
| Árbitros: Rodríguez Estévez y Rosendo López, del colegio gallego. Señalaron dos exclusiones a los locales, por siete a los visitantes. | |

