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No pintan nada bien las cosas para el Amenabar Zarautz tras su nueva derrota en casa ante el Alcobendas por 22-27. La situación clasificatoria es muy comprometida, con tres puntos de desventaja respecto al Barakaldo, cuarto por la cola y que escapa del descenso.
El Alcobendas no era el rival más asequible; primer equipo de balonmano de Madrid y que pretende ascender a la Asobal. Pero los zarauztarras ya empataron en la primera vuelta en Madrid y pretendían sumar los dos puntos en pos de su objetivo.
Sin embargo, no pudo ser, les lastró el mal primer tiempo. Los de Aitor Urbitarte no acertaron en los 30 primeros minutos ante la defensa y el portero visitantes. Éste, en una tarde acertadísima, desbarataba una y otra vez los lanzamientos de los locales, ante la desesperación general. Solo seis goles conseguidos, muy pobre el bagaje de la primera parte.
A pesar de que en defensa no estuvieron mal, con la inclusión de los dos hermanos Atorrasagasti y de Igor Urbieta en el centro, el Alcobendas se retiraba al descanso con el partido muy encarrilado (6-13).
Mejoría sin premio
En la segunda mitad el Amenabar ofreció otra versión, más acertados en ataque, pero no tuvieron opción de meterse en el partido. En algún momento se colocaron a una diferencia de 3-4 goles, pero el Alcobendas no bajó la guardia en ningún momento, los árbitros tampoco ‘ayudaron’ precisamente y los madrileños se llevaron el partido con cierta claridad, 22-27.
Los jugadores estaban para pocas bromas al final del partido, un tanto desanimados, pero a su vez conscientes de que la salvación está en sus manos.
Restan cinco partidos y hay que ganar cuatro para salvar la categoría, empezando este próximo fin de semana en la cancha del Palma del Río. Difícil, muy difícil, pero retos más complicados hemos visto.
